Tomás Melgosa: de Arcimboldo a Madoz

Nuestro artista del mes hace de una bombilla una pera y de un pimiento un zapato ¿pero esto es arte? ¿A quién se le ocurrió semejante locura?  ¿Y esto se fotografía? Pues sí señor, en este post vamos a introduciros en el brillante mundo del arte objetual y de su conjunción con las greguerías de Ramón Gómez de la Serna que darán lugar a las imágenes del magnífico Chema Madoz y, por ende, de nuestro artista del mes de junio: Tomás Melgosa.

…es la pera” y “Pimiento 2.0” de Tomás Melgosa

En 1917 Marcel Duchamp revolucionó la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York al presentar su Fuente o el tan sonado urinario: se establecía oficialmente el nacimiento de un incipiente arte objetual, revolucionando y redefiniendo el concepto de arte. Se trata de una manifestación plástica en la que se incorporan objetos de la vida cotidiana en la producción artística, en la que el objeto se convierte en el propio lienzo, es decir, en el soporte del hecho artístico.

La Fuente” de Marcel Duchamp

Con el auge del capitalismo y la cultura pop, a partir de los años ’60, los artistas vieron la necesidad de experimentar con este concepto expresando su descontento hacia los problemas propios del mundo posmoderno, cuyo matiz más característico en términos materiales es la reproducción masificada de objetos.

Una ola de discos de vinilo de Sayama Ganz

El coetáneo de Duchamp, Ramón Gómez de la Serna, dedicado a la literatura nos iluminaba y hacía reír con sus greguerías. Éstas son textos en los que se expresa brevemente de forma aguda y original un pensamiento de cualquier índole. Para Ramón Gómez de la Serna, la clave radicaba en una fórmula: humorismo + metáfora = greguería. Pongamos un par de ejemplos: “El cometa es una estrella a la que se le ha deshecho el moño” o “El psicoanálisis es el sacacorchos del insconsciente”. ¿Pero qué tiene esto que ver con Chema Madoz y nuestro artista del mes?

Retomando el urinario de Duchamp, es curioso que éste se perdiera y sólo quedara de él la fotografía de Alfred Stieglitz. Lo que nos acerca al arte objetual que crea nuevos mundos imaginarios a través de la fotografía. Aquí es donde encontramos el genio e ingenio de Chema Madoz y Tomás Melgosa. Sus fotografías podrían considerarse un mix entre el género fotográfico, el arte objetual y las literarias greguerías de Ramón Gómez de la Serna. Veamos por qué.

La capacidad de manipular los objetos de Chema Madoz, de modificar y reinventar sus significados genera un juego y un ejercicio humorístico muy cercano a la greguería. Este modo de proceder lo lleva a cabo de dos modos: el primero de ellos, yendo a rastros en los que se hace con objetos que almacena en su estudio y con los que pretende buscar esa chispa de significados; el segundo, una vez tiene una idea, busca esos objetos para que la materialicen. Chema Madoz emplea la fotografía analógica el blanco y negro para adentrarnos en un mundo nuevo donde las relaciones de significado lo imbuyen todo.

Dos imágenes de Chema Madoz

Del mismo modo que Chema Madoz, Tomas Melgosa pone en práctica esta técnica, este modo de hacer tan particular, tomando como objeto una pera y un pimiento, convirtiéndose en una suerte de Giuseppe Arcimboldo al jugar con la fruta y la verdura para crear algo nuevo a lo que dotar de vida propia.

Una de las extraordinarias representaciones de Giuseppe Arcimboldo

No obstante, y al contrario que Madoz, Melgosa no rechaza captar la psicología los personajes mediante el retrato y gracias a él ha ganado el Certamen de Signo Editores en 2015 con “La vida detrás de la verja”, además de haber sido finalista gracias a “Inocencia” en el Concurso ArteSOSlidario de Fotografía Digital (Abla, 2015).

Inocencia” de Tomás Melgosa

Por un mundo mejor, más solidario y sostenible,
con el arte y la cultura como herramientas