Acuarela

¡Hola artistaSOSlidario!

Hoy traemos una publicación sobre acuarela muy útil para aquellos que quieran iniciarse en este arte, mejorar su técnica o ampliar sus conocimientos. Hablaremos de la acuarela como técnica, como material, de los materiales necesarios para pintar a la acuarela, de la técnica de la acuarela, así como los usos que podemos darle a esta maravillosa pintura. ¡Comencemos!

La acuarela como técnica

La acuarela es una técnica pictórica que consiste en la aplicación de capas semitransparentes de color que progresivamente se van superponiendo. Para ponerla en práctica hay que tener en cuenta que se puede aplicar creando más o menos transparencia u opacidad en dependencia de la cantidad de pigmento que se desprenda de la pastilla, tubo, barra… (según del tipo de acuarela que se emplee). Su aplicación parte tomando como color blanco, el blanco del papel, que es posible reservar mediante líquido enmascarador, y progresivamente se van aplicando capas de color que van del claro al oscuro, siendo los tonos más bajos los últimos en introducirse (si fueran necesarios).

La acuarela como material

La acuarela está compuesta como cualquier otra pintura de pigmento y aglutinante, siendo su diluyente el agua. Su aglutinante, o sustancia que une los pigmentos para poder pintar con ellos, es la goma arábiga, una resina procedente de la acacia.
¿Sabías que… puedes realizar tus propias acuarelas con una mezcla de goma arábiga y pigmentos? Te recomendamos este tutorial para poder crear tu propia paleta.

¿Pero qué necesito para pintar con acuarelas?

En primer lugar, papel de acuarela. ¿Pero qué papel es el adecuado?

Para considerar un papel de acuarela deberemos tener en cuenta su gramaje y su grano.
El papel de acuarela tiene diferentes gramajes, a mayor gramaje habrá una mayor resistencia del papel al agua. Lo ideal es usar papel de entre 190 y 800 gramos. El papel de 300 g/m2 se ondula más fácilmente. Se recomienda menos de 300 gramos a principiantes, pues es más económico. El gramaje ideal es el de 300, indicado a todos los públicos. Más allá de 300 gramos, el papel es más pesado y grueso, conserva más la humedad y seca más despacio.

En cuanto al grano, encontramos los siguientes: satinado cuya superficie es lisa y se adapta a los trazos finos y tratamiento de detalles; fino, ligeramente rugoso y fácil de utilizar que se adapta a casi cualquier situación; o grano grueso. Este último, atenúa los detalles, se necesita cierto dominio técnico, no se adapta a temas ricos en detalles, pero es apropiado para efectos de color y relieve.

Antes de empezar a pintar sobre nuestro papel, deberemos prepararlo. Esto se consigue humedeciéndolo por ambas caras y humedeciendo la superficie de la tabla donde va a ir fijado el papel. Fijaremos el papel con cinta engomada sobre la tabla y lo dejaremos secar lentamente (nunca bajo luz del sol directa).

Si necesitas más información sobre papeles para acuarela, te recomendamos esta publicación.

En segundo lugar, necesitaremos pintura en acuarela (y una paleta de plástico para mezclar los colores): las hay de muchos tipos: caseras, en pastillas, en tubo… ¿Pero qué ventajas e inconvenientes tiene cada cual?

La acuarela en pastillas impide el uso de pinceles grandes, por lo que su empleo es más costoso.
Las más sencillas de emplear son las acuarelas en tubo, pues permiten la creación de colores sin manchar los colores de origen como sí ocurre con las pastillas, aunque tardan más en secarse.

La acuarela líquida es la más fluida y brillante y se trabaja de un modo similar a la tinta china. Son muy pigmentadas, por lo que es necesario rebajarlas con agua para obtener esas diferentes opacidades y transparencias. Además necesitan de superficies muy húmedas para trabajarlas.

En cuanto a la acuarela en barra, puede emplearse en seco y en húmedo. Es decir, cómo los lápices acuarelables: pintando en seco y humedeciendo al finalizar la imagen para darle un aspecto húmedo. También pueden usarse como si de una pastilla se tratara, humedeciendo el pincel y tomando el color.

Por último, podemos hallar en el mercado los lápices y los rotuladores acuarelables. Son muy sencillos de emplear, al ponerse en contacto con el agua crean una sensación visual acuosa.

En tercer lugar, su diluyente: agua. Deberemos disponer de dos botecitos de agua: uno para limpiar el pincel (el agua estará sucia) y otro para humedecerlo (el agua estará siempre limpia).

En cuarto lugar, pinceles. Hay diferentes tipos de pinceles para acuarela, usaremos aquel que se ajuste a nuestras necesidades. Los hay planos, redondos, de lengua de gato, en abanico para difuminar, angular, biselados, delineadores…etc.

Por último, para completar un set básico de acuarela, necesitaremos un trapo para que absorba el exceso de agua del pincel y papel de cocina para corregir errores o generar texturas mientras la acuarela aún está húmeda.

Para los más puristas podemos añadir al conjunto líquido enmascarador que nos ayudará a conservar los blancos del papel pintando sobre el mismo (consejo: no debe dejarse mucho tiempo sobre el papel, tan sólo tiempo suficiente, sino puede dañarlo), cinta engomada para hacer reservas en los márgenes del papel; sal fina o gorda y agua oxigenada para crear efectos.
También podemos emplear ceras blancas o de colores para crear reservas permanentes de color, pero debemos hacer pruebas para ver los resultados de su aplicación.

La técnica de la acuarela

Existen dos caminos en la aplicación de la acuarela:

– Podemos pintar húmedo sobre seco. Es decir, tal cual tenemos nuestro papel, humedecemos nuestro pincel, lo mojamos en acuarela y pintamos. Dejamos secar esta capa, pintamos encima y así sucesivamente.

– O podemos pintar húmedo sobre húmedo. En este caso, el procedimiento será el siguiente: mojaremos nuestro pincel en agua, aplicaremos agua sobre la zona que deseemos pintar y, a continuación, mojaremos nuestro pincel en acuarela y trasladaremos el pigmento sobre la zona humedecida previamente.

Por supuesto, no hay fórmulas mágicas que no sean la práctica, pero la acuarela es una técnica muy agradecida y con poco puede conseguirse mucho. Este vídeo os será muy útil para conocer los efectos que pueden crearse.

¿Cuándo se emplea la acuarela?

La acuarela suele emplearse para hacer bocetos rápidos de cuadros que posteriormente se pintarán en acrílico u óleo, ya que permite un secado relativamente rápido y son bastante limpias. No requiere un despliegue engorroso de medios.

También se usa por este mismo motivo y por su cómoda portabilidad para pinturas acabadas sobre todo de paisaje urbano, rural y natural.

Por último, como medio en sí mismo o combinado con otras técnicas empleado en ilustración editorial: ya sea para artículos, reportajes, ilustración científica, infantil o cómic.

Aquí os dejamos un ejemplo de proceso de pintura de una acuarela para ilustración científica en la que se ha empleado húmedo sobre seco, ceras y sal para aportar textura, así como lápices y ceras acuarelables:

Boceto Acuarela Saturnia Pyri de Nayara Artero (AJota)

Proceso acuarela

Resultado final de Saturnia Pyri de Nayara Artero (AJota)

Para conservar nuestras acuarelas, nunca deberemos dejarlas expuestas a luz directa del sol pues con el tiempo se decolorarán. A diferencia de la tinta, cuya aplicación es similar a la de la acuarela, la acuarela es sensible a la luz.

Esperamos que esta publicación a propósito de la acuarela os haya servido para tomar las riendas de vuestra creatividad e iniciaros o mejorar vuestra técnica en este arte.

¡Hasta la próxima!

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