MICRORRELATO

Con y sin opción.

Estamos reunidos todos, algunos voluntarios, otros arrastrados por las circunstancias, cada uno cuenta su historia, algunas sería mejor olvidarlas:

“Tuve la suerte de nacer en un lugar bastante bueno, con sus más y sus menos,” dice Lía, “pero sin carencias y sin conflictos graves. Fui buena estudiante y tenía mi vocación clara desde muy pequeña. Mi pasión se convirtió en mi trabajo y me permitió recorrer el mundo, conocer otras culturas y seguir adquiriendo habilidades de muchos tipos; y todo eso disfrutando del motor de mi vida: mi trabajo”. Lía lo cuenta con una sonrisa en la cara. “Yo quise irme”.

 

“Yo no quise”, dice Tino. “Todo era normal, tenía una familia bien, unas condiciones de vida buenas y de repente, sin aviso, todo cambió. Empezó con la pérdida de trabajo de mi padre, yo tenía 17 años, el mayor de seis, la pequeña acababa de nacer. Mi madre era ama de casa y cuidaba de mis 5 hermanos. Quería ir a la universidad, pero había que comer primero y yo me sentí con la responsabilidad de ayudar a mis padres a cuidarnos a todos. Cogí mi maleta con unas cuantas ropas y un poco de dinero, que me daría para sobrevivir los primeros días. Me subí en aquella lancha y no miré atrás.” Tino no lo cuenta con alegría. “Yo no quise irme” repite, “yo no quería”.

 

“Afortunadamente tú eres hombre, Tino” dice Lali, “a mí me obligaron a casarme con un pariente de mi abuelo, era un poco más joven que él, pero me triplicaba la edad. No podía hablar con nadie, en casa eso era normal y tuve que buscar una solución por mi cuenta. La conseguí y por eso aquí estoy, pero los detalles del proceso no se me olvidarán jamás”, Lali tiene un semblante serio, es difícil saber lo que siente porque nunca cambia la expresión de su cara. “Yo ni siquiera pensé si quería o no, simplemente tuve que escapar”.

 

Todos compartimos nuestras experiencias, hay algunas sonrisas tímidas por la alegría de poder estar aquí, contando nuestra historia, pero hay un fondo de tristeza del sufrimiento pasado. Nos miramos los unos a los otros, sin juzgar, sin color, desnudos, porque nuestra esencia es la misma, somos personas con sentimientos, pero nuestras circunstancias son distintas.

 Autora: Tus

 

 “Los motivos por los que las personas migrantes deciden llevar a cabo su proyecto migratorio son múltiples y diversos. Si tenemos en cuenta la perspectiva interseccional donde se analizan las distintas categorías que cruzan las vidas de las personas migrantes como la raza, clase, situación administrativa, religión, orientación sexual, entre otros, permitirá entender las distintas opresiones, violencias y vulnerabilidades a las que son expuestos determinados cuerpos.” (fuente: https://www.alianzaporlasolidaridad.org/noticias/talleres-derecho-genero-y-migraciones-desde-una-perspectiva-de-ddhh-e-interseccionalidad )

Imagen de Alianza por la Solidaridad

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